viernes, 8 de mayo de 2009

Camille

Camille es soñadora y confiada, segura de sí misma pues cree poder manejar toda situación que se le presente. Ella sabe comportarse, sabe medirse, sabe cuando es un buen momento para reír, para escuchar o para llorar. Últimamente, está un poco perdida. Pasa algo en su interior que ha hecho que los cables que estaban conectados según situación-sentimientos, hayan cambiado de posición provocando un desastre en ella. Ahora, enfurece muy rápido, explota por cualquier pequeñez, pierde la paciencia, no le sonríe a los detalles. Llora en lugares inadecuados, en momento no precisos por motivos que ella misma no logra entender. También se la pasa hablando sola por las calles, maldiciendo y quejándose de los demás. Sin embargo, cuando logra recuperar la calma y detenerse un momento para notar los detalles que la rodean, vuelve a ser esa chica especial que los que realmente conocen, valoran. Y sonríe, porque hace uso de sus sentidos y ve lo que otros dejan pasar. Baila en su interior y es feliz. Camille es feliz al levantarse en un día soleado, cuando logra ver el cielo celeste y con pocas nubes blancas que dibujan un paisaje perfecto. O cuando por su ventana ve los arboles del parque frente a su casa con un verde limón increíble por el reflejo del sol. Entonces, decide caminar, siempre y cuando se encuentre con sus zapatillas azules.

Caminar la calma, se distrae observando lo que la rodea. Imagina historias de las personas que se cruza en el camino o anda atenta en busca de señales. Como cuando un día, bajando del micro vio en la pista una chapita de metal brillante, era amarilla y con letras rojas. Le llamó la atención pues nunca antes había visto una igual y a pesar de que estaba en medio de la pista y estaba toda cochina y chancada, decidió recogerla. Lo hizo porque le recordó a una persona con la que se siente identificada y pensó que si la chapita estaba ahí en ese momento era para ella. También contempla la luna y disfruta del aire fresco si es que es de noche. Si es de día observa las formas de las nubes y su sombra en la vereda, donde aprovecha para pasarse la mano en la cabeza y acomodarse el cerquillo. Ella puede estar metida en su mundo con una sonrisa interior, pues no regala sonrisas tan fácilmente, y de pronto suceden acontecimientos que la cambian por completo. Un mundo nuevo nace para ella pues no logra comprender en su totalidad a las personas y sus actitudes. Sin embargo, para darle un sentido a estos hechos, Camille supone que todos tienen un mundo interior incomprensible por otros. El fin o el objetivo de su mundo es compartir y hacer que los demás, así como ella, encuentren felicidad en los detalles.

Camille es consciente que vivimos en una sociedad donde todos tenemos derechos y deberes. Donde empiezan los derechos de uno, empiezan los deberes del otro. Sin embargo, en la ciudad donde vive, no todos respetan los derechos de los demás. La mayoría vela por su propio bienestar. Son muy pocos los que ceden un asiento, dan las gracias o sonríen en señal de un saludo. Hay personas por ejemplo que roban. Camille experimentó esto hace poco, ya van dos veces que le sucede. Entiende que muchas veces las personas hacen eso por necesidad, pero no logra entender como es posible hacer algo que haga daño a alguien más. A pesar que no haya daño físico estas acciones generan malestar, inseguridad, resentimientos, disgustos. Por todo esto pasó Camille, sorprendida se bajó del micro una cuadra antes de llegar a casa. Necesitaba caminar para entender lo sucedido, no lo podía creer. Caminaba a paso lento pero ya no seguro, pues ahora desconfiaba de toda persona que pasaba a su lado. No le importaba qué es lo que le habían robado. Lo que no podía entender era el simple hecho de que estas cosas pasen. Ella trata de ser una buena de persona, ¿por qué los demás no pueden tratar de hacer lo mismo? ¿Por qué se meten con otros que no conocen? ¿Por qué no regalar una sonrisa en vez de un mal momento?

Camille todavía busca una respuesta para entender por qué suceden estas cosas. Quiere averiguar que es lo que el universo trata de enseñarle. Sin embargo, no le molestaría que de vez en cuando le roben un beso. Eso es otra cosa.

4 comentarios:

Fallingslowly dijo...

Creo que como Camille, tambien me pasa que a veces me encuentro llorando y ni si quiera se por que..a veces por tristeza y a veces por extrema felicidad. Supongo que algunas personas somos mas sensibles que otras y quien sabe, quizas sea solo una etapa de nuestras vidas.

Anónimo dijo...

me gusto

mariale dijo...

A mi también... Creo que me gustan más las historias que se enfocan en un personaje, como Camille y Barba frondosa. Me gusta mucho como los describes, se siente como si los conociera de verdad.

Adrian dijo...

es verdad romina... TODO esta en los detalles.